El concepto de impermanencia, un principio budista que nos invita al desapego, ha irrumpido con fuerza en la conciencia occidental, especialmente a raíz de la pandemia de COVID-19 y el imparable avance de la Inteligencia Artificial. Este principio nos recuerda que la naturaleza, las personas y los contextos sociales están en constante transformación, y nos urge a ver cada disrupción como una señal clara: una indicación de la necesidad de transformación del sistema en el ocurren.
Todo sucede dentro de un sistema.
El impacto de la disrupción: Cifras reveladoras
Algunas de estas disrupciones no solo se sienten, sino que se cuantifican. El informe de Gallup, «State of the Global Workplace 2024», es contundente: la productividad global sufrió una asombrosa pérdida de $438 billones de dólares en 2024. Acompañando este dato, el estudio presenta porcentajes globales que reflejan una realidad preocupante:
ENGAGEMENT | Porcentaje 2024 | Cambio en puntos porcentuales respecto al 2023 |
| Comprometidos(entusiasmados, llevan la productividad hacia adelante) | 21% | -2 |
| No comprometidos(Desmotivados por necesidades no atendidas) | 62% | 0 |
| Activamente no comprometidos(Resentimiento por necesidades no atendidas/sabotean) | 17% | 2 |
EVALUACIÓN DE VIDA | ||
| Próspera | 33% | -1 |
| Con dificultades | 58% | 0 |
| Sufriendo | 9% | 1 |
EMOCIONES DIARIAS | ||
| Estrés | 40% | -1 |
| Rabia | 21% | 0 |
| Tristeza | 23% | 1 |
| Soledad | 22% | 2 |
MERCADO LABORAL | ||
| Buen momento para buscar trabajo | 51% | -3 |
| Intención de renunciar | 50% | -2 |
El informe destaca una disminución significativa en el engagement, especialmente entre gerentes menores de 35 años (-5 puntos porcentuales) y gerentes mujeres (-7 puntos porcentuales). Este declive se inscribe en un lustro marcado por continuas disrupciones empresariales:
- Jubilaciones masivas y una elevada rotación de personal post-pandemia.
- Fluctuaciones extremas en los patrones de contratación.
- Reestructuraciones ágiles de equipos y departamentos.
- Recortes presupuestarios y eliminación de programas de incentivos.
- Cadenas de suministro fragilizadas.
- La vertiginosa transformación digital y la irrupción de la IA.
- Nuevas y crecientes demandas de los empleados en cuanto a flexibilidad y trabajo remoto.
El impacto en el liderazgo: Un grito de auxilio silencioso
En este panorama volátil, muchos de mis clientes de coaching relatan una realidad abrumadora: cansancio extremo, una lucha constante para motivar a sus equipos, una absorción excesiva en lo operativo que les impide la visión estratégica, el incumplimiento de objetivos que sobrepasan la capacidad y las competencias de sus equipos, así como una marcada volatilidad emocional. A menudo, perciben una falta de escucha por parte de sus propios gerentes, quienes, irónicamente, culpan a los equipos por sus bajas evaluaciones de desempeño.
Como coach, es imposible ignorar la profunda problemática cultural que subyace a las inquietudes de mis clientes. Resulta enormemente desafiante para un solo individuo impulsar un cambio cultural significativo en su equipo, ya que este opera, inevitablemente, dentro del entramado cultural de toda la organización.
¿Qué les sucede a estos líderes y gerentes?
- Se sienten vulnerables al no poseer todas las respuestas.
- Desconfían de sus equipos.
- Recurren al micro-management para intentar asegurar resultados.
- Fracasan en incentivar la participación y la contribución de ideas o soluciones por parte de sus equipos.
- En esencia, no desarrollan las habilidades fundamentales para el trabajo en equipo, no aprenden de los errores y no asumen la responsabilidad de su desconocimiento para poder aprender y evolucionar.
¿Cómo revertir esta tendencia? Hacia la cooperación y la confianza
Las estadísticas de Gallup señalan un camino claro: mejorar la salud laboral de los gerentes a través de una capacitación continua y estratégica.
Timothy Tiryaki, en su libro Leading with Culture, subraya la cultura organizacional como una ventaja competitiva insustituible, desglosándola en tres dimensiones cruciales:
- La cultura como Estrella del Norte: Define la dirección estratégica y la aspiración de la organización, inspirando a todos los equipos a un alineamiento claro.
- La cultura Operacional: Se refiere a cómo se ejecuta el trabajo, exigiendo una infraestructura robusta y la implementación eficiente de procesos y sistemas.
- La cultura como Experiencia del trabajador: Aborda la realidad psicológica y emocional de las personas en el trabajo, haciendo imperativa la creación de condiciones que impulsen positivamente el ánimo y la motivación.
Todo esto exige un compromiso organizacional integral que puede concretarse mediante:
- La alineación activa de la organización con los cambios estructurales que las disrupciones sociales, económicas y ambientales anuncian como indispensables.
- La promoción de coaching individual para miembros del equipo y gerentes por igual.
- La implementación progresiva del coaching de equipos para identificar dinámicas de grupo disfuncionales y fomentar aquellas que promuevan la participación, las conversaciones generativas, el manejo de conflictos, la innovación, la flexibilidad y la agilidad.
Si las disrupciones en un sistema nos muestran las transformaciones esenciales para su propia sostenibilidad, el llamado en todos los ámbitos de la vida parece ser hacia la cooperación: el trascender del «yo» al «nosotros». Las organizaciones que abrazan la cooperación como cultura son las que demuestran mayor flexibilidad para navegar el incesante flujo de cambios. En este viaje, los equipos son el epicentro, la confianza, su valor más sólido y las personas su motor.